“La única emoción que amplía la conducta inteligente es el amor. El amor es aceptar al otro como otro, al aceptar al la legitimidad del otro y sus circunstancias, uno“ve” al otro. Si un profesor quiere que sus alumnos salgan mal en los exámenes lo primero que genera es inseguridad, miedo, ambición. Por el contrario, si quiere que salgan bien, genera confianza, respeto a través del amor. Si se respeta a los alumnos, lo alumnos se respetarán entre ellos y sabrán respetar a sus profesores y de esa manera surgirá un espacio decolaboración y acción común. En una palabra, la educación debe consistir fundamentalmente en un espacio de convivencia en el cual alumnos y profesores conformen un lugar de encuentro, acogida y respeto mutuo. Allí se formarán niños capaces de tomar decisiones desde sí mismos, capaces de respetarse y respetar a los demás, capaces de aprender cualquier cosa. Como consecuencia tendremos ciudadanos democráticos, serios y responsables. Y como estarán en condiciones de aprender cualquier cosa, aprenderán matemáticas, historia, filosofía, trabajos manuales, actividades físicas, etc., no centrados en la competencia sino en el placer de estar en la corporalidad, en la relación con los demás”.
“Somos los adultos el ejemplo de los niños y debemos partir por alejarnos de las concepciones y modelos educativos fundados en la enajenación, automatización, robotización de los niños y cambiar la manera de pensar acerca de ellos, para poder tomar cartas sobre el asunto de manera innovadora” Humberto Maturana Romesín
“El amor es aceptar al otro como otro..”
Abril 7, 2007 de Andrés Durán Astorga




