
Este Post fue escrito por Mario Valvidia lo comparto y lo sigo enlazando ad infinitum por que es notable. Mario es un Maestro del Lenguaje y la Ontología, ha sido un privilegio aprender de él, su Blog que se encuentra linkeado al nuestro es una tremenda oportunidad de aprender. Aquí va….
“Te miro y te respondo. Podría no hacerlo, nadie me obliga a responder nada a nadie.
¿Por qué te respondo? Quizás porque a mi me interesa conversar de comunicación, me siento competente para hacerlo y me gusta que me reconozcan esa competencia al hacerme ese pedido precisamente a mi; o porque me gusta sentir que soy un tipo educado que no deja de responder a la gente, salvo que no pueda; o soy el tipo de persona que se siente obligado a responder si se dirigen a ella. Ahora, no te quepa la menor duda que tú me produces algo de interés, quizás me gusta que hayas sido tú precisamente quien reconozca mis competencias en este terreno; y también algo de confianza, la suficiente como para tomar tu pedido en serio, o sea, supongo que eres una persona a la que le interesa la comunicación; o, si te respondí una broma, es porque no confío que tu pedido sea serio; al menos no supongo que me quieres hacer daño con tu pedido, en tal caso seguramente no te respondería.

Te repito que no me eres completamente indiferente y lo que ya conozco de ti me interesa lo suficiente como para responderte. O sea, ya te tomo a ti por alguien, y ya me tomas a mi por alguien.
Tengo muchas respuestas a la pregunta ¿qué es la comunicación?. Respuestas largas para interesados en estudiar las teorías del habla y la comunicación, respuestas breves – quizás irónicas – para quienes – sospecho – más bien tienen solo curiosidad, respuestas comprometidas para quienes creo que están sufriendo problemas de incomunicación; y muchas otras.
Así que te observo, quizás te pregunte algo como ¿por qué te interesa? y te escuche, o simplemente, como ya te conozco algo y seguramente ya veníamos hablando con anterioridad, me imagino que algo te interesa a futuro, que hay algo que necesitas saber para hacer, más adelante, algo de mejor manera que lo que te ha resultado hasta ahora. Me largo por uno de estos lados, y tú me escuchas.O sea, ya creo saber qué preocupaciones tienes con la comunicación. Y tu interés me interesa.
Pero, antes que nada, ya ocurre que nos encontramos hablando y tú te dirijes a mi con tu pregunta. ¿Cómo ocurrió que ambos nos estemos hablando de esto? Seguramente o me conoces hace tiempo o no eres el tipo de persona que se cuida de sus encuentros casuales; y yo también. Y si nuestro encuentro fue casual y reciente, ¿cómo es que llegamos a conversar tan rápidamente de la comunicación?, ¿no conversa uno de temas menores -”small talk” – en los encuentros casuales?
O quizás tú y yo pensamos que un encuentro siempre produce algo potencialmente valioso y seamos el tipo de persona que es más bien abierto y sin cortapisas con la gente. En tal caso, seguramente ni tú ni yo hemos sido educados en círculos muy exclusivos o cerrados, ni pertenecemos ambos a redes sociales que sintamos muy distintas – ya hay una cierta familiaridad que nos permitió crear rápidamente una cierta intimidad.
O talvez me hiciste este pedido después de mucho tiempo de conocernos, incluso después de mucho tiempo de saber que me dedico a la comunicación – quizás porque eres el tipo de persona que no quiere admitir debilidades delante de sus conocidos -, o quizás porque yo, a pesar que te observo hace tiempo comunicándote con dificultad, no te he ofrecido ayuda hasta el presente. Quizás soy el tipo de persona más bien indiferente que se preocupa de no ser tomado por impertinente inmiscuyéndose en lo que no le piden. O sea, nuestra forma de ser social finalmente nos condujo a este encuentro y a tener esta conversación.
Mira todo lo que hemos ya coordinado antes de responderte atinadamente tu pedido: nuestras identidades, nuestras preocupaciones, nuestros modos de ser sociales. Entonces, te respondo.”




